¡QUIERO ADOPTARLA!

Hace unos días, recogimos a una criatura con un miedo terrible, extrema delgadez y una enorme herida en la cabeza que nos tuvo en vilo toda la noche.
La curamos, la mimamos, la pusimos calentita y le prometimos que nunca, jamás, volvería a temer por su vida.

Poco después, nuestra nueva amiguita visitó al veterinario, donde nos explicaron bien cómo debíamos curarla y atenderla. Como imaginamos, la herida no era reciente y había sido bastante extensa, siendo una suerte que no se haya infectado demasiado y la pobre criatura siga viva, ya que estaba en una zona peligrosa. Los vetes están casi seguros de que ha sido provocada por mordeduras de otros perros.
Es demasiado tarde para suturar, así que vamos a intentar cerrarla a base de curas, antibiótico y unos días de antiinflamatorio para reducir la molestia que debe tener.
Se ha concluido que es mejor que tenga la herida tapada, ya que tiene zonas profundas y hay que evitar el riesgo de infección. En principio tenemos que curarla cada día porque hay una zona donde la piel y parte del músculo están separados de la cabeza. Cuando consigamos “pegar” esa zona, la curaremos cada 48 horas.

Ahora, hablemos de ella.
Cuando la conocimos, pensamos que se trataba de una cachorrita por su carita de bebé y su pequeño tamaño. Pero, para nuestra sorpresa, tiene aproximadamente un año. ¡Y pesa sólo 11 kg! Aunque todavía está delgada, esta cosica no va a llegar siquiera a los 14 kg. Es una galguita microscópica 😊

De su carácter estamos totalmente enamoradas. ¡Es la cosa más dulce del planeta! 
Todavía se muestra tímida y le damos un poco de miedo, pero la muchacha no tiene vergüenza y no duda en perseguirte cuando tienes comida, se deja acariciar con un poquito de paciencia y si no la estás mirando, se sube al sofá e incluso te apoya la cabecita en las piernas. Así que todos sus miedos desaparecerán en cuestión de días 😊
Es bueniiiiiiiiisima. Un solo pipí hemos tenido que limpiar el primer día. Ya ha aprendido perfectamente a hacerlo fuera. Es super tranquilita, muy dulce y tierna y es tan pequeñita que lo único que apetece es cogerla en brazos, no soltarla y achucharla a todas horas. Pero por ahora, hay que dejar que sea ella la que los pida 😊 A ver qué bichito nos enseña cuando coja confianza.

Su nombre será KIDA, y la promesa de velar por ella el resto de su vida, ya está sellada 

Está en Córdoba, pero puede viajar a donde sea necesario.