¡QUIERO ADOPTARLA!

A Layra nos la dejaron en un evento de adopciones. La habían recogido de la carretera en un estado lamentable y, precisamente, ese fin de semana nos encontrábamos en una jornada de perros de caza abandonados. Cuando la vimos, nos quedamos de piedra. La criatura, además de famélica y deshidratada, tenía auténticos nidos de garrapatas y chinchorros. Como era tan pequeñita y poquita cosa, en ese momento pensamos que se trataba de una cachorrita de unos cuatro meses. Pero para nuestra sorpresa, en el veterinario nos dijeron que tenía al menos ocho y que pesaba apenas 10 kg… Así sería la vida de mierda que habría llevado hasta entonces.

En seguida le sacamos sangre y le hicimos analíticas, resultando positiva a rickettsia. Tras un mes de tratamiento, ya está totalmente recuperada y lista para encontrar un maravilloso hogar.

Layra es una cachorrita de unos 9 meses de vida y unos 16 kilitos de peso. Es una galga pequeñita, que no llegará a pesar ni 20 en la edad adulta. Su carácter es el típico de un bebé. Afortunadamente no tiene miedos, sino todo lo contrario. Es super sociable y una explosión de alegría, buen rollo y travesuras que nos tiene ganado el corazón.
Está en Sevilla, pero puede viajar a donde sea necesario.