¡QUIERO ADOPTARLA!

Todo pasó tan rápido que no nos dio tiempo de explicar nada.
Fue en Córdoba, de noche. Nuestra compañera Ana nos pasó una foto de una podenquita muerta en vida. Un esqueleto andante…
Cuando la vimos no fuimos capaces de pensar en otra cosa que no fuese en ella. Sentimos otra vez esa necesidad incontrolable de ayudarla, de hacer algo, lo que sea. Pasaban las horas y nadie se lanzaba a rescatarla.
“Ni lo pienses, Ana, cógela. Ya nos buscaremos la vida”, fue lo que le dijimos. Lo que nos salió del corazón, a pesar de que estábamos hasta arriba con 43 animales, la cifra más alta, creemos, hasta la fecha. Pero no podíamos quedarnos de brazos cruzados mientras esta criatura se consumía y moría en vida…

En el vete le hicieron una primera valoración. Afortunadamente no estaba enferma. Lo que tenía era una desnutrición severa. Qué decimos severa, BRUTAL. Tenía una anemia enorme, todas sus mucosas estaban blancas. Vomitó y defecó pelos. PELOS. Posiblemente lo único que tenía para comer…
Para que un animal llegue a este estado, tiene que haber estado privado de comida. A saber dónde, pero donde quiera que estuviese no podía comer ni buscarse la vida.
5 kg pesaba la criatura, cuando debería pesar al menos 10. En un animal tan pequeño, esa diferencia de kilos es brutal…

Las fotos impresionaban, pero más impresionaba todavía verla en persona. Te quedabas sin palabras, de verdad. Mirarla DOLÍA. Cogerla en brazos daba hasta apuro por si le hacías daño. No hemos contado tantos huesos a un animal en nuestra vida. Hasta los más profundos se le podían palpar.

Y a pesar de todo, la pobre pequeña se alegraba de verte. Te movía el rabito y te miraba con amor, con ternura y agradecimiento.
Un añito de vida es lo que tiene. Un añito e incluso quizás un poco menos. No es más que una cachorrita.
¿Cuánta hambre habrá pasado? ¿cuánto dolor? Porque es que le tenía que doler todo. Apenas podía andar. Hasta masticar le suponía un esfuerzo.

Hoy en día, Libby está totalmente recuperada y lista para encontrar el hogar más maravilloso del mundo. Es una podenquita de tamaño pequeño, muy chiquitina y poquita cosa. No superará los 10 kg. Como decimos, tiene apenas un añito de vida y su carácter, a pesar de todo lo que ha sufrido, no puede ser más espectacular. Es super cariñosa, pero cariñosa de verdad, pegajosa y mimosona como ella sola. Sólo quiere estar junto a ti. En casa se porta de maravilla, es super tranquilita y dormilona, pero también juguetona cuando toca. Con otros perros tiene un carácter buenísimo y es la cosita más jodidamente dulce del mundo.

Está en Córdoba, pero puede viajar a donde sea necesario.